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La pregunta sobre cómo puede alguien llegar a suprimirse es de siempre y de todas las culturas, es una interrogación que jamás dejará a nadie indiferente. Una mirada.

Por: Orlando Solano Bárcenas

Publicado originalmente en https://www.las2orillas.co/

La pregunta sobre cómo puede un ser humano llegar a suprimirse es de siempre y de todas las culturas. Es una interrogación que jamás dejará a nadie indiferente. El asunto es tan importante que ante el hecho de que cada año se quita la vida casi un millón de personas en el mundo (16 por cada 100.000 personas o una muerte cada dos minutos), ha llevado a consagrar el 10 de septiembre como el Día Internacional de la Prevención contra el Suicidio. Sin embargo, el suicidio no es un escándalo, ni una aberración, es simplemente la solución a un problema existencial. Los suicidios de hombres del o con poder son los que tal vez más llaman la atención del gran público. Se destacan los de Sócrates, Cleopatra, Hitler, Allende, Balmaceda, Dorticós, Chibás, Prío Socarrás, Getulio Vargas y Alan García entre otros. Vamos a estudiar algunos de estos casos (ver: Suicidas del poder I).

En la tarea de crear tipologías de suicidios, y tal vez tratando de tomar el relevo de Durkheim, algunos estudiosos del tema han hecho sus propuestas. Se destaca el esfuerzo del profesor francés Jean Baechler, cuya tipología pretende dar cuenta de las diferentes modalidades de suicidio, como es el caso, por ejemplo, de aquellos cometidos por hombres de con poder.  De ella nos valdremos para la difícil tarea de encuadrar algunos casos que analizaremos a continuación (ver: Suicidas del poder II).

En esta entrega y la siguiente, estudiaremos los casos de varios hombres del o con poder de Cuba, un medio social y político considerado, sobre todo por el exilio, como propenso a la auto supresión de la vida; tacha de la cual se defiende el régimen diciendo que eso no es cierto por ser Cuba un país con altas tasas de necesidades satisfechas, ergo, un pueblo feliz, ajeno a este tipo de conductas antirrevolucionarias sobre todo cuando son realizadas por la dirigencia política. Antes, de abordarlos se impone hacer algunas precisiones sobre esta difícil temática.

El suicidio acto complejo

Todo suicidio es un acto muy complejo. Varios elementos operan en la autosupresión de la vida y como quiera que existen diferentes “características” de personalidad, se pueden dar también casi un total de 16 diferentes “tipos” de personalidad, luego no sería aventurado decir que podrían darse igualmente unos 16 tipos de “suicidio”. Por el lado de las investigaciones del profesor Jean Baechler, este ha encontrado once tipos de suicidios. Las formas más frecuentes de morir son las naturales, las accidentales, por suicidio, por homicidio y no especificadas; estas últimas, a su turno, pueden ser clasificadas como intencionadas, subintencionadas y no intencionadas. Para Karl Menninger en todo suicida se encuentran implícitos tres deseos: deseos de matar, deseo de ser matado y deseos de morir (El suicidio y su atención por el médico de la familia, Sergio Pérez Barrero, Francisco Reytor Sol Revista Cubana de Medicina General Integralv.11 n.4 Ciudad de La Habana jul./ago. 1995).

Según su forma clínica, el suicidio se puede clasificar de la siguiente esta manera: suicidio – venganza o por chantaje en el cual el acto de darse la muerte por propia voluntad pretende castigar a otros a quienes se les responsabiliza del dolor, la desesperación o la desesperanza sufrida; tal es el caso del enamorado que inculpa a su amante, o la situación del hombre público que lo hace con sus detractores (Alan García, por ejemplo), forma que es muy frecuente en los suicidios de hombres del o con poder. Suicidio-sacrificio, en el cual la motivación puede ser política o religiosa siendo ejemplificante el caso de Eduardo René Chibás y Ribas, al darse la muerte durante un programa radial en que denunciaba la corrupción administrativa y política del régimen existente y el deseo de no dejar un legado de traición a los principios del partido fundado por él.

Para el análisis de casos de suicidio de hombres del o con poder de Cuba, es necesario hacer antes algunas precisiones conceptuales sobre los tipos más desarrollados por ellos durante la ideación, la toma de la decisión y su ejecución.

El suicidio – venganza y el suicidio – chantaje

Muy importante en materia de suicidios es precisar los que se realizan con fines de venganza, que son aquellos que se cometen cuando el suicida pretende con su muerte “castigar” a sus contradictores y ponerlos en evidencia como culpables de su acto suicida y hacerlos “responsables” de su muerte ante la comunidad. En estos casos, el suicidio puede ser percibido como el homicidio de sí mismo.

 Según Sigmund Freud en el acto de suicidio «no halla quizá la energía síquica suficiente para matarse quien, en primer lugar, no mata a la vez un objeto con el que se ha identificado, ni quien, en segundo lugar, no vuelve hacia sí, un deseo de muerte que iba dirigido a otras personas» de forma tal que el suicidio se convierte, al ser consumado, en un acto de venganza contra la persona que servía de objeto de identificación que puede ser un enemigo o un simple contradictor para protestar contra él por el hecho, comentario o sorna con que le ha afectado profundamente. En estos casos la venganza es póstuma pero no por ello sin fuertes efectos sociales contra el señalado como “responsable”; mucho más si estos hechos repercuten con acervía en la sociedad, constituyéndose en victoria para el que se autoelimina. («Sobre la psicogenésis de un caso de homosexualidad femenina”Buenos Aires, Amorrortu, 1995 y Antonio Preti (2006) On killing by self-killing: suicide with a hostile intent. Etudes sur la mort 2006/2 nº 130, 89-104). Estudiaremos algunos casos de este tipo como, por ejemplo, los de Carlos “Pote” Rodríguez y Manuel Fernández Supervielle.

En las redes sociales no es extraño encontrar violaciones a la privacidad que deberían tener sanciones para quienes difundan la llamada “pornografía de venganza”. Uruguay desde 2017 castiga esta conducta que viene aumentando a medida que crecen las redes sociales. El artículo 92 de la ley de violencia hacia las mujeres basada en género de este país prevé una pena de seis meses de prisión a dos de penitenciaría a quien “difunda, revele exhiba o ceda a terceros imágenes o grabaciones de una persona con contenido íntimo o sexual, sin su autorización. Casos se han dado de hombres públicos que han sido objeto de chantaje mediante la maniobra dolosa de enviarles ciertas damas con el propósito de tomarles fotos sin su consentimiento a través de espejos o cámaras ocultas para luego amenazarlos con su revelación a la comunidad. En ocasiones, de estas maniobras han resultado suicidios tentados o cumplidos para evitar la extorsión o por la verguenza sufrida.

Un caso diciente de suicidio-venganza de proyección mundial fue el expuesto en la exitosa cinta de la serie de Netflix, 13 Reasons Why, donde la adolescente Hanna Baker acaba suicidándose, pero, antes ha grabado videos explicando las trece razones de su decisión y los ha enviado a quienes considera responsables de acosarla, en una suerte de venganza post mortem. Hanna, como Dido frente a Eneas, espera vengarse desde el más allá.

Otro evento de suicidio – venganza es el del músico bajista de una banda mexicana, Armando Vega, de 64 años, quien se suicidó luego de una supuesta denuncia de abuso a una menor. En la nota que dejó dice que lo hace pese a ser inocente porque: “Sé que en redes no tengo manera de abogar por mí, cualquier cosa que diga será usada en mi contra”. Agregó que con esta acusación se pondría en tela de juicio todos sus trabajos, “pues todos ellos se construyen sobre” su credibilidad pública. Afirmó que su decision la tomaba de manera “consciente, voluntaria, libre y personal”, para evitar un mayor sufrimiento a su hijo. “Debo aclarar que mi muerte no es una confesión de culpabilidad, todo lo contrario, es una radical declaración de inocencia; solo quiere dejar limpio el camino que transite mi hijo en el futuro. Su orfandad es una manera terrible de violentarlo, pero más vale un final terrible que un terror sin final”. No deja de haber en este caso ciertas actitudes de venganza contra la persona a la que se acusa de ser responsable del sufrimiento que lo ha conducido a tomar la trágica decisión en aras de salvar el honor personal y social responsabilizando a las personas señaladas por Vega como “responsables” del deshonor sufrido. (¿Cómo castigar a quienes difunden “pornografía de venganza”? Enero 14 de 2019, en: Pornografía de venganza en redes sociales. Romina Andrioli y Verónica Piñeiro).

 El suicidio – oblación

En algunos otros casos que vamos a estudiar encontraremos el suicidio – oblación o suicidio-sacrificio, que se presenta como una ofrenda o don de la propia vida de manera digna, consciente, libre, abnegada, virtuosa y de abandono del bien personal, en beneficio de una causa considerada superior, loable y digna de ser defendida. Se trata entonces de una prueba de altruismo que procura ayudar, salvar o socorrer a alguien o al grupo. Es la pervivencia del agathos agathusia de la antigua Grecia, como especie de sacrificio-benévolo de la propia vida, inmolándose en aras del bien común y de lanzar, de paso, una denuncia frente a injusticias políticas o sociales cometidas contra el grupo al cual se pertenece. En situaciones de nacionalismo reivindicado (ayunos de Gandhi contra el Imperio inglés) o de lucha contra las dictaduras (suicidio del expresidente Brum de Uruguay) es cuando más se dan los suicidios-sacrificio. Para su perpetración se debe poseer cierto liderazgo o carisma que, al servir de ejemplo, movilice al resto en defensa de la causa como en el caso del presidente de Cuba Manuel de Céspedes y Roberto Méndez Peñate, entre otros.

El suicidio – altruista

El suicidio – altruista puede ser visto por los seguidores del que se lo practica como algo loable aun cuando se ejecute mediante un ataque o atentado en el que se esté consciente de que las posibilidades de sobrevivir son casi o totalmente nulas. En estos casos el instinto de autopreservación cede ante el ideal a defender, convirtiendo al suicida en un mártir de la causa de la que “da testimonio” y afirmación. Equivale casi a practicarse el seppuku o harakiri, abriéndose el vientre voluntariamente cual roninnipóna fin de morir con honor en lugar de ser capturado o torturado por el enemigo o evitar la pena capital o la prisión. Forma esta última, que podría hacer figura de menos altruista y sí de mucho más individualismo. Son los casos deCarlos Manuel de Céspedes, Calixto García Iñíguez y Manuel Fernández Supervielle, entre otros.

Las notas de suicidio

En algunos casos de suicidio, el que lo comete acostumbra a dejar una de las llamadas notas de suicidio que son mensajes que indican que el autor piensa, se compromete o a premeditado el acto y pretende con su realización que su escrito sea leído posteriormente a su muerte. Suelen ser dejadas por escrito, aunque con las tecnologías recientes pueden ser dejadas, por ejemplo, grabadas en un medio audiovisual. El porcentaje de notas de suicidio no es tan alto – de entre 12 a 20% -, salvo en algunas sociedades donde alcanza el 50%. Estudios recientes dan cuenta de que solo uno de cada seis suicidas deja una nota de suicidio. En el análisis del contenido de este tipo de notas se pueden distinguir algunos aspectos relevantes cuales despedirse, absolver a los familiares y amigos del hecho, responsabilizarse por actos propios cometidos en vida, dar a conocer deseos póstumos, solicitar la forma en que se realice el funeral, o indicar que se debe realizar alguna acción a futuro por la persona a quien va dirigido el mensaje. Algunas de las razones aludidas más frecuentemente en las notas de suicidio son: aliviar el dolor de quienes conocen a la víctima, tratando de disiparles cualquier sentimiento de culpa;o, por el contrario, aumentar el dolor de los sobrevivientes al intentar crearles una culpa; establecer o esclarecer el motivo o motivos de la decisión tomada; expresar pensamientos y sentimientos que la persona sentía ser incapaz de expresarlos en vida; dar instrucciones en cuanto a qué hacer con los restos mortaleso, confesar un acto de asesinato – suicidio. Las notas de Carlos Manuel de Céspedesy José Luis “Pote” López Rodríguez (1862-1921) expresan gran complejidad de motivos, sentimientos y venganzas póstumas.

Los hombres del o con poder suelen dejar notas de suicidio en ocasiones. Son dignas de mencionar por ahora – dado que serán estudiadas más adelante por países – las siguientes: Leandro Alem, abogado, político y senador argentino que se quitó la vida en 1896 luego de que, a su juicio, haber sido traicionado por sus compañeros del Partido Radical, entregados cobardemente al fraudulento régimen que gobernaba el país por esos años, dejó una nota denunciándolos a ellos y a su propio sobrino, quien tomaría la dirección del Partido, el futuro presidente Hipólito Yrigoyen; Salvador Allende, quien se suicidaría durante el golpe de Estado contra él, antes de cometerlo pronunció la célebre última alocución en Radio Magallanes denunciando la sevicia de los golpistas; Korechika Anami quien escribió estas sentidas palabras «Con mi muerte, pido perdón al Emperador Hirohito por mi gran crimen», se cree que se refería a su participación en el golpe de Estado abortado contra este gobernante, horas antes de que firmara la rendición de Japón a finales de la Segunda Guerra Mundial; José Manuel Balmaceda, Presidente de Chile que se suicidó luego de terminado el período legal de su mandato, en la legación argentina dejando un texto conocido como «Testamento político»; Budd Dwyer, político de Pensilvania que, durante una conferencia de prensa grabada en televisión, leyó una declaración para luego darse un tiro; James Forrestal, ex Secretario de la Marina y de Defensa estadounidense; Rudolf Hess, criminal de guerra nazi quien se suicidó en la prisión de Spandau, y escribió «Agradezco a los directores por enviar este mensaje a mi hogar. Escribo varios minutos antes de mi muerte»;Yukio Mishima, escritor japonés que dejó escrito como razón de su acto de suicidio el hecho de tratar de incitar sin éxito a un motín dentro de las fuerzas armadas de autodefensa del Japón; Roh Moo-hyun, expresidente de Corea del Sur quien en nota de suicidio expresaba su arrepentimiento a su gente, diciendo que había sido una «carga para los demás»; Lisandro de la Torre, abogado, político y senador argentino, que luchó contra los funcionarios corruptos del gobierno de la «Década infame», en los años 30, y fue finalmente abandonado por sus aliados y, creyendo que su lucha estaba perdida, se suicidó expresando la deplorable situación personal en que se encontraba; Getulio Vargas, abogado, político y Presidente de Brasil (1930-1945, 1950-1954), quien utilizó su suicidio y la nota de suicidio – la «Carta Testamento» – como arma contra sus enemigos; Alan García, quien en su nota de suicidio entre otras cosas arremete con virulencia contra sus enemigos políticos.

Un tipo de nota de suicidio mucho más sofisticado por lo poético, son los Jisei no – ku o poemas de despedida escritos poco antes de la muerte de su autor. Se inscriben dentro de una tradición literaria entre personas cultas de varios pueblos del este asiático, especialmente de Japón y en ciertos periodos de la historia de China y en Corea.

La píldora del suicidio

En algunos casos de autoeliminación se emplea este tipo de píldoras – también conocidas bajo el nombre de píldora letal -, que se presentan como cápsulas, o tabletas que contienen una sustancia altamente letal para ser ingeridas deliberadamente y así causar la muerte inmediata, a fin de evitar una muerte inminente y de pronto mucho más dolorosa – por ejemplo, por tortura – o para asegurarse de no ser interrogado y revelar información secreta. La píldora del suicidio tiene un alto valor psicológico para las personas que llevan a cabo misiones con alto riesgo de ser capturadas e interrogadas. Su principal ventaja es la facilidad de ocultación durante la inspección. Casos relevantes de suicidio mediante la píldora son los del mariscal de campo Erwin Rommel, quien se suicidó con una píldora de cianuro, al haber sido implicado con el atentado en contra de Hitler; Eva Braun y otros miembros de la alta jerarquía nazi, como Heinrich Himmler y Hermann Wilhelm Göring son conocidos por haberse suicidado utilizando píldoras cargadas con una solución de sales de cianuro. En los casos de suicidio estudiados de Cuba, no se ha hallado uno ejecutado por medio de esta píldora. Contaba el expresidente de Colombia, Ernesto Samper Pizano, que durante el desarrollo del llamado “Proceso 8.000”, y ante la aprensión de ser posiblemente extraditado a los Estados Unidos, siempre llevaba consigo una píldora para eventualmente tomársela en caso de ser arrestado por la potencia solicitante.

La inducción al suicidio

Es un delito tipificado en algunas legislaciones nacionales. Consiste en ejercer una influencia física o mental sobre la víctima para conseguir que en un momento dado esta cometa suicidio. Es una conducta penada por tratarse de una figura muy similar al homicidio o asesinato que atenta contra el derecho a la vida. Se han dado casos de inducción al suicidio en masa en sectas destructivas (Jonestown, ¿Wako?). En esta investigación no han sido encontrados casos cubanos de inducción al suicidio, pero sí algunos en los que se podría encontrar “presiones” para la comisión de la autoeliminación; por ejemplo, según el exilio, en los campos de reeducación social o política.

El suicidio asistido

Dependiendo de la legislación del respectivo país puede ser asimilable al auxilio al suicidio en relación con el final de la vida. Consiste en la ayuda o asistencia prestada por personal médico a otra persona que desea terminar con su existencia entregándole el material necesario para su realización. En la mayoría de los países la legislación lo contempla como delito punible, en otros son toleradas las conductas de mera cooperación no necesaria o complicidad (Noruega, Dinamarca, Alemania, Austria y España) ​y solamente en algunos es legal (Suiza, Bélgica, Luxemburgo, Holanda y en los estados de California, Oregón, Washington, Vermont y recientemente Hawái de los Estados Unidos). En Latinoamérica los países que lo autorizan bajo diferentes causales son Argentina, Uruguay y Colombia. El auxilio al suicidio no debe confundirse con la eutanasia, ni con la inducción al suicidio. En esta investigación sobre Cuba sí se han encontrado suicidios cometidos bajo las denominadas “causas terminales”, como es el caso de Osvaldo Dorticós, afectado de graves males; presionado por el régimen, en opinión de la oposición.

El suicidio colectivo

Ocurre cuando un grupo de individuos – que pueden o no conocerse entre sí – se quitan la vida simultáneamente en un mismo lugar por motivos comunes o no. Pueden ocurrir en diversos contextos. Son famosos los casos de suicidios en masa en contextos religiosos, incitados (inducción al suicidio) por sectas en las que los individuos llegan a pensar que hechos definitivos tales como el Fin del Mundo (caso Cometa Hale-Bopp), o el paso a otra vida mejor, implica morir o desprenderse del cuerpo. Destaca el suicidio colectivo de 1978 denominado como la Tragedia de Jonestown. Otro tipo de suicidios se dan últimamente por el mero hecho de morir en grupo. Esta es una tendencia creciente en el Japón del siglo XXI, en el que decenas de individuos se dan cita para suicidarse (comúnmente con monóxido de carbono) sin concretar motivos, sino como una actividad más. Los cuerpos de seguridad de Japón han desmantelado múltiples operaciones realizadas a través de portales web y foros creados con esta única finalidad.

En el pasado se daban los suicidios por honra, o para evitar consecuencias mayores (torturas prolongadas, sumisión). En diversas ocasiones, grupos derrotados en batalla han preferido el suicidio colectivo a la rendición y captura, como en el sitio de Numancia. También se han dado casos de pactos de suicidio por motivos amorosos o como forma de protesta política.

Algunos antropólogos y sociólogos, como I. Zente (1989), sostienen que el suicidio colectivo surge en la sociedad occidental, producto del creciente temor a la muerte de las personas. El individuo teme morir en soledad, y producto de un proceso consciente pero influenciado por fuerzas inconscientes, decide darle fin a su vida junto con un grupo de personas.

El suicido forzado

Es un método de ejecución en donde a la víctima se le da a elegir entre cometer suicidio o enfrentarse a una alternativa peor, normalmente la ejecución pública o también latortura previa a la muerte, o la misma muerte o hacerle algún daño a familiares o amigos. También puede ser forzado el suicida a cometerlo para no enfrentarse a la pérdida del honor y respeto de la comunidad o pueblo al que se pertenece, o ante la amenaza de perder la posesión o bienes materiales sus familiares supérstites. ​Era una forma habitual de ejecución de aristócratas condenados a muerte en la antigüedad grecorromana (Sócrates, Séneca, Nerón) se les daba la posibilidad a las víctimas de beber algún veneno, como la cicuta o arrojarse sobre su espada. ​A veces se agregaba a la pena de muerte la posibilidad de perder todos los bienes el condenado y estos para evitar la ruina de la familia preferían suicidarse y así dejar que sus propiedades pasasen a sus herederos, en lugar de condenarles también a la pobreza.

​A Erwin Rommel Hitler le dio la posibilidad de cometer suicidio con cianuro en lugar de enfrentarse al deshonor y a las represalias contra su familia y su gente. En la antigua China a generales responsables de grandes derrotas a veces se les forzaba al suicidio. En algunos casos el haraquiri japonés puede entrar en esta categoría, dado que no cometer haraquiri cuando era exigido podía convertirse en un gran deshonor para el samurái y su familia (Asano Naganori). En casos de violencia de género se ha detectado la presencia de suicidio forzado, principalmente al llegar la mujer a la vejez o enviudar.

El completo manual del suicidio

Es un libro exitoso escrito en 1993, por Wataru Tsurumi. El libro contiene un gran número de descripciones explícitas de distintos métodos de suicidio, como sobredosis, ahorcamiento, defenestración, envenenamiento por monóxido de carbono, etc. El autor no demuestra una preferencia por los métodos menos dolorosos o dignos. El libro alberga información respecto a cuestiones como el dolor que causa, el esfuerzo que requiere, la apariencia del cuerpo y la letalidad del método. Pregunta “¿Por qué tiene uno que vivir?». Wataru se limita a enumerar los métodos de suicidio y luego analiza cada uno de ellos en detalle. Cada capítulo comienza con una gráfica en la que se evalúa el método en cuestión en términos de dolor, esfuerzo requerido para la preparación, apariencia del cuerpo, impacto que puede causar en otros y su mortandad. Cada uno de estos tópicos es evaluado con calaveras. Cinco calaveras indican el rango más alto. En varias ocasiones, el libro ha sido encontrado junto al cuerpo de personas que se han quitado la vida. Algunas de ellas eran incluso de estudiantes de colegio. El libro no promueve ni repudia el suicidio, ni tampoco le dice a quién está pensando en acabar con su vida que busque ayuda. La misma editorial, pero con un autor diferente, publicó El completo manual de la desaparición (Kanzen Shisso Manyuaru) en 1994. En 2003, Fukutani Osamu se inspiró en el libro para su película Manual suicida.

El narcisismo en el suicidio

Los suicidas pueden ser grandes narcisistas y sufrir mucho cuando nadie los mira, porque creen que todo el mundo los mira mal. Para protegerse de ese odio se refugian en un mundo idealizado con muy pocas relaciones en el que todo es amor y perfección y sólo soportan a sus íntimos. El narcisismo es una opción insuficiente, porque sufren episodios de amor y odio; de euforia y depresión. Los narcisistas se mantienen distantes, porque no se dejan ayudar, ya que esto sería reconocer la superioridad del que le quiere prestar su concurso. Por esto es por lo que se aíslan y hasta la terapia se convierte para ellos en un combate entre el profesional y el narcisista, para ver, según él, quién es superior. El narcisismo en los hombres del o con poder es casi legendario, no todos son Fernández Supervielle (La Vanguardia. Otto Kernberg, psiquiatra, creador de la terapia de transferencia. «El narcisista confunde el éxito con la fama”, 24 de noviembre de 2014).

¿La cubana, una sociedad con tendencias suicidas?

Entre los medios cubanos del exilio se comenta que la cubana es una sociedad “suicidógena” o “suicidaria” por considerar que la historia de la isla está plagada de numerosos suicidios, hecho confirmado, según ellos, por cifras de la OMS. Los casos estudiados se remontan a finales del siglo XIX, pero, agregan que podría remontarse la investigación a épocas ante coloniales y postcoloniales inmediatas al proceso de independencia. El actual régimen se defiende diciendo que son calumnias de la oposición. El exilio afirma que en todo caso se han dado casos de suicidas y de “suicidados” como lo afirma María Argelia Vizcaíno en libro que lleva por título ¿Suicidas o suicidados? Obra en la que se cuentan casos de suicidios confirmados y otros no aclarados del todo, quedando la duda sobre el hecho realmente sucedido. El manejo ideológico del tema, de parte y parte, dificulta mucho el análisis objetivo.

Casos de suicidio en Cuba por períodos históricos

De los indígenas de la época de la Conquista se dice que se suicidaban para evitar la esclavitud, lo mismo hacían los esclavos de color y por las mismas razones. Los casos de suicidio los estudia Vizcaíno por períodos históricos, de esta manera: De antes de 1902 (Carlos Manuel de Céspedes y el General Calixto García); de 1902 a 1958 (ocho figuras célebres como Esteban Borrero, René López, Pablo Lafargue y Laura Marx, Adolfo Utrera, Roberto Méndez Pénate, Fernando Collazo, Manuel Fernández Supervielle, Eduardo Chibas); de 1959 a la actualidad, 17 políticos y 30 celebridades artísticas e intelectuales, incluyendo los del llamado proceso de la Microfracción, las presas políticas (Delia Navarro RodríguezTeresita Alba Serrano, Berkis Tercio “La Mariposita”) y personalidades políticas en el exilio como el ex presidente Carlos Prío, el comandante Pedro Luis Díaz Lanz, el patriota José E. Bringuier “Cucú” y el expreso político Antonio Villarreal. Tanto el régimen como la oposición tienden en veces a agrandar o disminuir las cifras, gran dificultad para cernir bien el tema. Para Vizcaíno, los suicidios aumentaron a partir de la instauración del régimen en 1959, atribuyendo como causa las regulaciones extremistas para consolidar el sistema de gobierno las cuales, según ella, han traído infelicidad tanto a los que permanecieron en la isla como a los partidos en exilio. Le censura al régimen tener secuestrados los archivos para que no se conozca la realidad del aumento del fenómeno (Semanario Acción, Nuevo libro de la autora María Argelia Vizcaíno (2015) ¿Suicidas o suicidados?, 258 páginas).

Carlos Herrera Torres, en otro artículo, considera que para los años 80s Cuba aparecía como el primer país de Iberoamérica y el octavo en el mundo en muertes por suicidio, según datos de la OMS. Considera que desde 1907, año en que se realizó el último estudio sobre el suicidio en Cuba, ya las cifras eran preocupantes. Luego, hasta 1959 había estudios parciales que todavía era posible revisarlos, denotando ellos cierta predisposición nacional hacia el suicidio. Pero, que a partir de la revolución el suicidio aumentó considerablemente, hecho ocultado por el régimen para no dar la impresión, afirma Herrera, de infelicidad. Pese a todo, continúa, los suicidios de personalidades del Estado, el Partido y el Gobierno han sido más difíciles de ocultar por razones de secreto de Estado, las que, naturalmente, son negadas por el poder en plaza.

En 1987 en Cuba la tasa de suicidios llegó hasta 22.7 y en los primeros años del llamado Período Especial, se mantuvo entre 20 y 21. Entre 2004 y 2011, los suicidios “normales” fueron de 12.509, llegando a ser la quinta causa de muerte no natural del país y la número 21 a nivel mundial, ocupando el primer puesto entre los países latinoamericanos. En informe de 2015, la OMS expone que los métodos más empleados por los suicidas cubanos son: “el ahorcamiento, el salto al vacío, el uso del fuego con combustibles caseros, el envenenamiento con medicamentos y los disparos con armas, principalmente en jóvenes obligados a prestar  el servicio militar contra su voluntad, y personas desesperadas por problemas relacionados con s subsistencia y la de familiares a su cargo, debido a la pobreza extrema y al desempleo sostenido”. En cuanto al suicidio político parece aumentar, como respuesta a la “presión gubernamental”. Para el régimen, el suicidio como protesta política no es sino confirmación de una culpabilidad o expresión de debilidad política porque el suicidio de un revolucionario solo se justifica cuando se trata de guardar un secreto de la revolución.

Casos de interés del período de finales del siglo XIX

Carlos Manuel de Céspedes (1819 – 1874) Odiado y depuesto de la Presidencia de la República por la Cámara de Representantes, el 27 de febrero de 1874 este “Hombre de mármol” (lo había calificado así Martí), el mejor de la generación del 68, fue abatido por las tropas españolas, según una versión; que se había suicidado de un tiro al corazón para no caer prisionero de los chapetones, según otra versión. Esta última forma la había anunciado diciendo que de seis balas de su revólver cinco serían para los colonialistas y la última para él, porque nunca sería hecho prisionero. La Cámara le había negado el pasaporte de salida del país. Escribió para su epitafio: “En cuanto a mi deposición, he hecho lo que debía hacer. Me he inmolado ante el altar de mi Patria en el templo de la ley. Por mí no se derramará sangre en Cuba. Mi conciencia está muy tranquila y espera el fallo de la Historia…”. Suicidio oblativo, sin ninguna duda. (Carlos Manuel de Céspedes. Escritos. [Compilación de Fernando Portuondo y Hortensia Pichardo] Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1974, Tomo I, pp. 87-101).

– Calixto García Iñíguez (1839-1898) Este líder de la insurrección patriótica, dos veces desterrado en España, combatió durante la Guerra de los Diez Años (1868-1878), la Guerra Chiquita (1879-1880) y la Guerra Necesaria (1895-1898). En 1874 fue sorprendido por una columna enemiga y ante la posibilidad de caer prisionero prefirió el suicidio y luego de gastar todos sus cartuchos se aplicó en el paladar el llamado «tiro de la vianda» con su revólver sin poder lograr su objetivo, pues sobrevivió y gravemente herido fue apresado por las tropas españolas de Francisco Ariza Gómez. Le quedó una cicatriz en forma de estrella en la frente. ¿Suicidio-oblación fallido?

– Paul Lafargue (1842-1911) y Laura Marx (1845-1911) El 25 de noviembre de 1911, convencidos de que habían vivido ya el tiempo suficiente, Paul y Laura Lafargue se suicidaron de común acuerdo. No ha faltado quien diga que para la pareja era difícil las relaciones con el suegro, algo va de deificar el trabajo a reivindicar el derecho a la pereza… Ante sus tumbas habló Jean Jaures, en nombre del socialismo francés y Vladimir U. Lenin. En su carta testamento – nota suicida – explicó las razones de su sorprendente y súbita decisión: «Sano de cuerpo y espíritu, me doy muerte antes de que la implacable vejez, que me ha quitado uno tras de otro los placeres y goces de la existencia, y me ha despojado de mis fuerzas físicas e intelectuales, paralice mi energía y acabe con mi voluntad, convirtiéndome en una carga para mí mismo y para los demás. Desde hace años me he prometido no sobrepasar los setenta años; he fijado la época del año para mi marcha de esta vida, preparado el modo de ejecutar mi decisión: una inyección hipodérmica de ácido cianhídrico. Muero con la suprema alegría de tener la certeza de que muy pronto triunfará la causa a la que me he entregado desde hace cuarenta y cinco años». Un suicidio-fuga, además, concertado.

– Roberto Méndez Peñate (1871–1934) Abogado y politico, coronel del Ejército Libertador, Representante a Cámara y Gobernador de Las Villas, Secretario de Justicia en el gobierno de Carlos Mendieta se suicidó el 4 de abril de 1934 después de firmar un decreto que otorgaba plena impunidad a los militares, por varios tipos de delito.  Se dice que cometió suicidio por decepción con el gobierno de su amigo y miembro del mismo Partido Carlos Mendieta (Carlos Herrera Torres, en el artículo Cuba: La Revolución del suicidio. Cuba Educa. Portal educativo cubano, 2 de febrero de 2018). Suicidio-venganza.

Casos de suicidio de comienzos del siglo XX cubano

La primera mitad del siglo XX conoció una epidemia de suicidios bastante dramáticos. Se destacan los casos de:

– José Luis “Pote” López Rodríguez (1862-1921) Poderoso comerciante y especulador gallego-cubano dueño de grandes ingenios azucareros supuestamente adquiridos de forma no clara, tuvo grandes influencias políticas y financió la campaña presidencial del general José Miguel Gómez en 1908 teniendo fuerte influencia en los nombramientos burocráticos. Durante el período de las llamadas “Vacas gordas” sus ingresos fueron excelentes, pero, la crisis de los años de 1920-192, el crack mundial, afectaron los precios del azúcar y la quiebra de los bancos, cayendo el de su propiedad parcial, el Banco Nacional. Sus capitales se bajaron de 190 millones a unos 12 millones. López Rodríguez hizo varias donaciones a la ciudad de La Habana y prestó auxilio al tesoro nacional en instantes críticos. Pero, con su quiebra se le atribuyó el descalabro de la isla. No quiso sobrevivir a su primer fracaso como negociante, de allí el suicidio. Con la quiebra del Banco Nacional se dio el pánico económico y grandes retiros de los cuentahabientes, el gobierno ordenó la moratoria bancaria y un “corralito” a la manera del argentino de años más tarde. Los banqueros no habían manejado con juicio y honradez los dineros recibidos de sus clientes, se dedicaron a la especulación azucarera. Ricos y pobres se vieron afectados. Los bancos ingleses y los norteamericanos no socorrieron a los cubanos, pero sí hicieron grandes beneficios. El Banco Nacional de Rodríguez dejó de existir, pero con los dineros de los clientes expandió sus ingenios azucareros. Por lo demás, se decía que era muy dado al ahorro excesivo en los gastos personales pese al tamaño de su fortuna.

El 28 de marzo de 1921 se suicidó en una librería de su propiedad, ahorcándose con una sábana, estando solo y encerrado con llave; en una nota suicida explicó los móviles de su acto.También acusaba a distinguidas personalidades pertenecientes al mundo financiero, político y comercial de haberles hecho distintas sustracciones de cuantiosas sumas, y así como documentación de importancia. Antes de quitarse la vida lanzó fuertes acusaciones de acciones fraudulentas de muchas de las personas que lo rodeaban y quemó muchos documentos. Llegada la crisis de 1921, el “Pote” tenía una fortuna de doce millones de pesos. Tal vez considerándola poca, se suicidó. También influyó el hecho de haber perdido su poder económico, prestigio, posición social y autoridad. Para algunos Rodríguez no se suicidó, sino que fue asesinado, pero, la tesis del suicidio es la que más se ha impuesto. Había dejado en 1919 testamento y algunas donaciones, su fortuna al momento de morir era de unos 18 millones.

Suicidio complejo, como todos los suicidios, donde encontramos depresión, algo de locura, temor al desclasamiento social, a la pérdida de la faz y, sin duda alguna, un toque de venganza contra supuestos o reales enemigos o contradictores (Estudios Históricos y GenealógicosBlog de Xosé Ricardo Rodríguez Pérez Historiador e investigador. José López Rodríguez ‘Pote’; Masidao magnate en Cuba. Publicado el 16 septiembre, 2014)

El suicidio real y verdadero de Manuel Fernández Supervielle (1894-1947) Provenía Supervielle de una familia humilde, pero sus grandes deseos de superación personal le llevaron a estudiar con grandes esfuerzos en la Facultad de Derecho donde se destacó con gran brillo y le permitió dirigir la Federación Internacional de Abogados. Se le conocía como “Supervielle”, a secas. Luego le vino la apetencia por la política siendo elegido en 1936 por dos años miembro de la cámara de Representantes donde fue uno de los redactores de la muy apreciada Constitución de 1940. En estas actividades se distinguió por una honradez a toda prueba y connotada vocación de servicio hacia las clases más desfavorecidas, que lo respetaban y admiraban.  Tanto, que fue elegido alcalde de la capital, una de las más desarrolladas para esa época de toda América Latina. Antes había sido ministro de Hacienda, el cargo más alto después del de presidente de la República, en el que estuvo rodeado de funcionarios corruptos y a los que puso a raya con mucha severidad.

Supervielle se opuso al muy corrupto y venal gobierno de Ramón Grau San Martín, gobernante más interesado en favorecer a la oligarquía habanera que al pueblo que había jurado defender durante la campaña electoral. Tanta eran la confusión, demagogia y corrupción del régimen que las calles de la capital se volvieron muy peligrosas por las numerosas pandillas que la asolaban. El favorecimiento descarado a comerciantes corruptos no era sino el resultado de la connivencia con una administración desacreditada y venal.  Un ejemplo de esta corrupción fue el sonado atraco ocurrido en 1948, perpetrado por el entonces titular de Educación José Manuel Alemán en las bóvedas del Ministerio de Hacienda, en el que se apoderó de varios millones de dólares entre billetes y monedas.

Como alcalde de La Habana, la promesa política que lo llevó a triunfar en las urnas fue la construcción del acueducto de la ciudad, tema medular y sensible para los habitantes de la capital por aquellos años en los que resultaba imposible abastecer a toda la población habanera que ya arribaba al millón demográfico. Supervielle quería hacer muchas más obras en bien de sus gobernados, pero con tan mala fortuna que las dificultades políticas y de presupuesto se hicieron insuperables y se lo impidieron, pese a sus denodados esfuerzos en tal sentido. El alcalde se sintió culpable de no poder cumplirle a la ciudadanía sus promesas de entregar en funcionamiento el acueducto, siendo objeto de presiones y burlas populares, y, caído en profunda depresión, se suicidó de un tiro al corazón. Este desenlace ocurrió en su despacho el 4 de mayo de 1947. Tenía 52 años. Pudo en él más el sentido del honor y la vergüenza como lo plasmó en su nota de suicidio: “Me privo de la vida porque a pesar de los esfuerzos que he realizado por resolver el problema del agua en La Habana, por múltiples inconvenientes y obstáculos que se me presentaron, me ha sido imposible, lo que implica para mí un fracaso político y el incumplimiento de la palabra que di al pueblo”.

La trágica muerte de Supervielle mediante un suicidio real y verdadero y hasta “honesto” fue muy sentida por los cubanos en general y por sus gobernados habaneros en particular. Su gesto no afectó la enorme consideración y admiración de todos ellos. El Dr. Supervielle, pasó a ser leyenda. (Todo Cuba: Redacción – LB, usando información de: Ecured Fernández Supervielle, la desconocida historia del político en importancia en Cuba después de Batista y que terminó con un disparo en el corazón- Pensamiento, Cuba, 15 de diciembre de 2017 Leonardo Depestre Catony. El suicidio del alcalde Supervielle).

Los “suicidios” de Eduardo René Chibás y Ribas (1907-1951) De este personaje se puede hablar no del suicidio de Chibás, sino de los suicidios de Chibás. Pues, fueron varios los intentos, antes de llegar al definitivo. Eduardo René Chibás y Ribas nació en La Habana. Fue miembro del Partido del Pueblo Cubano o Partido Ortodoxo, desde donde luchó contra la dictadura de Gerardo Machado frente a la cual iniciara una huelga de hambre.  Estuvo en la cárcel cinco veces y debió salir en exilio dos veces.  Participó en la revolución de septiembre de 1933.  Triunfante esta, hizo parte del Gobierno revolucionario de Ramón Grau San Martín. Más tarde se opuso a la dictadura de Fulgencio Batista, a través del movimiento Izquierda Revolucionaria. En 1934 ayudó a crear el Partido Auténtico. Pero, caído este partido en la corrupción, en 1947 fundó el Partido Ortodoxo, de tendencia antiimperialista y programa encaminado hacia la purificación de las costumbres administrativas, ideas que tuvieron eco través de la prensa y de su programa de radio dominical. Derrotado en las elecciones presidenciales de 1948 por Prío Socarrás y ante la corrupción del gobierno se lanzó a una feroz oposición y a una nueva candidatura para los comicios de 1952.

Desde muy joven Chibás había sufrido un atentado casi mortal porque la bala que le dispararon quedó alojada muy cerca del corazón, pero le fue extraída no sin dejar secuelas. Los motivos del atentado no quedaron claros, para algunos fueron personales, para otros políticos. Otros dudan de la realidad del hecho.  Antes, en una corrida de toros en Madrid, viendo en dificultades al torero se lanzó al ruedo para mantear al astado y así darle oportunidad al matador de que entrase en el burladero. La prensa madrileña publicó la noticia bajo el título: “Un cubano loco intenta suicidarse tirándose al ruedo en Las Ventas”. Pero, iba más allá su sentido tremendista de la vida, cual Manuel Benítez, el “Cordobés”. Se batió en duelo en nueve o doce ocasiones, con un agravante, que casi en todos terminó herido por ser de gran miopía lo que lo ponía casi al borde de otra forma más de suicidio. Ya en 1939 intentó suicidarse en medio de una campaña electoral por medio de un tiro que se disparó de “refilón”, para llamar la atención, para hacerse notar y pour épater les bourgeois. Pese a todo y como era su real propósito, hubo revuelo; sin embargo, no hubo réditos electorales porque, perdió. Tantos eran sus desplantes, que hasta los propios compañeros de partido lo excluían de sus reuniones no avisándole el cuándo ni el lugar donde se realizarían; en síntesis, la disciplina de partido y los estatutos del partido le valían un bledo y llegó a tanto la situación que se reunían muy lejos del lugar para que no pudiera enterarse. Las posibles truculencias o mitomanías de Chibás le llevaron a afirmar – en versión no confirmada – que una dama le había entregado en regalo el revolver de Martí bajo la condición de asumir el compromiso de liberar a Cuba de la corrupción, además de un anillo de oro del prócer. Posteriormente, las leyendas urbanas decían que Chibás se había suicidado con el revolver que perteneciera a Máximo Gómez. Sobre la veracidad de ambas versiones, no hay certeza. Chibás ha sido tildado, no pocas veces, de hijo del populismo y del auge de la radio en la década de los años 40 y 50s (Rafael Rojas.21 de mayo de 2018. Libros del crepúsculo. Eduardo Chibás: el anillo de Martí y el revólver de Gómez).

La vida de Chibás tuvo gran actividad en la década de los años cincuenta cuando Cuba trataba de afianzar su democracia en medio de gran violencia política de pistoleros, bandidos y reiteradas denuncias públicas de corrupción. Era el gobierno de Carlos PríoSocarrás, del Partido Revolucionario Cubano también llamado de los Auténticos. Prío se encontraba en su tercer año de gobierno.Electo en 1948, Prío se encontraba bajo dos frentes de oposición. De un lado estaba Fulgencio Batista, militar y hombre fuerte con gran ascendencia en el Ejército, quien manejaba importantes resortes de poder desde la Revolución de 1933, siendo presidente entre 1940 y 1944. Pero del otro lado emergía con fuerza la voz de Eduardo Chibás, el loco Eddy, con su Partido del Pueblo Cubano o de los Ortodoxos, escisión de los Auténticos. Chibás desde 1947 con un discurso moralista denunciaba con acrimonia en sus programas de radio la corrupción de los ministros del Partido de los Auténticos. El lema del partido fundado por Chibás era de “Prometemos no robar” y “Vergüenza contra dinero” y tenía como símbolo, al igual que el movimiento de la política colombiana Regina 11, una escoba con la cual supuestamente barrería todos los males del Estado corrupto. Bajo estos postulados Chibás, haciendo gala de toda su fogosidad de hombre polémico y un indudable carisma, alzó la bandera de la anticorrupción, la recuperación cívica y moral de la nación enfocando baterías contra el ministro Aureliano Sánchez Arango, ministro de Educación. Gritaba Chibás por los micrófonos tener las pruebas de los malos manejos del erario del ministro, por haberse robado los fondos de las escuelas públicas. Este último lo reta a que presente las pruebas públicamente. Ante la imposibilidad de obtener las pruebas Chibás cae en depresión.

El 5 de agosto de 1951, ante los micrófonos de la emisora CMQ, Eddy Chibás pronuncia lo que sería su último programa, arengando desde la radio: “¡Por la independencia económica, la libertad política y la justicia social! ¡A barrer a los ladrones del gobierno! ¡Vergüenza contra dinero! ¡Pueblo de Cuba, levántate y anda! ¡Pueblo cubano, despierta! ¡Este es el último aldabonazo!”.Inmediatamente un sonoro disparo tronó en los receptores de los radioescuchas. Chibás se había disparado en el abdomen. Once días después moría en La Habana.

El incumplimiento del compromiso asumido de aportar una maleta llena de pruebas contra Sánchez, lo llevó a la depresión y el aislamiento. Al parecer la supuesta entrega de los documentos fue una trampa que le tendiera el propio ministro Sánchez y en la que cayó Chibás porque el gran público ante el no cumplimiento de entregarla le gritaba en estribillo: “Chibás, Chibás, ¿dónde está la maleta? Chibás, Chibás la maleta ábrela ya; abre ya esa maleta. Ábrela ya”. El odio entre Chibás y Sánchez venía de la acusación que le hiciera este de mantener en semi esclavitud a los trabajadores de su finca de café; furioso, acusó a su turno a Sánchez de haber desviado fondos públicos para invertirlos en Guatemala. Es en este momento cuando lanza la promesa de entregar la famosa maleta

Sin embargo, Chibás no murió enseguida. El disparo se lo hizo en la “ingle”, lo que le prolongó la vida once días más; la herida y otras complicaciones le trajeron la muerte el 16 de agosto. La inusual escogencia de esa parte del cuerpo dio lugar a decir que todo había sido para llamar la atención del pueblo y no para quitarse realmente la vida (Cfr. Rafael Sagrado Baeza. “Suicidio como política.”  Patrimonio Cultural 35: Otoño 2005: 2628). Otra versión cuenta que el disparo se lo hizo Chibás en el “abdomen” y no en la ingle. El disparo en el vientre al parecer se lo hizo sobre una cicatriz que ya tenía como resultas de un duelo, la bala le entró en los intestinos, convirtiéndose en peritonitis que evolucionó en septicemia. La muerte se lo llevó. Al calculador de Chibás, esta vez le falló el cálculo. Antes se había herido a sí mismo, pero solo de “refilón”, había hecho un buen cálculo en esa ocasión.

Que fuera en la ingle o el estómago ha dado todavía lugar a grandes y apasionadas especulaciones, tendientes unas a glorificar el hecho y otras a la sorna y el escepticismo sobre la real motivación y alcance del disparo, visto como un medio de llamar más la atención que la de vengarse del ministro. Los más escépticos afirman que Chibás escogió uno u otro lugar con la esperanza de sobrevivir al intento de suicidio para, como Lázaro, regresar de la muerte cargado de la gloria no de Dios sino del pueblo que supuestamente vería en él a su mesías. En todo caso en ambos sitios el tiro no era necesariamente mortal o, por lo menos, inmediatamente fatal. En ambas hipótesis la muerte sobrevendría eventualmente reunidas ciertas condiciones, como así ocurrió. En efecto, a Chibás le sobrevino una septicemia que se lo llevó al más allá en once días, el 16 de agosto de 1951. Le faltaba un día para cumplir 44 años.

Cuba vivió esos once días en vilo por la suerte que le ocurriría a Chibás. La Habana era habitada para la época por casi un millón de habitantes, de los cuales se calcula que por lo menos la mitad asistió al entierro; de todas maneras, la cifra de asistentes dio lugar a especulaciones sobre el más o el menos. Pero, se impone una realidad, fue masivo, tanto que para algunos cronistas de la época fue la mayor manifestación de duelo popular registrada hasta entonces en Cuba. Fidel Castro estuvo presente, pese a ser Chibás, según algunos, profundamente de ideas populistas de derechas y anticomunista. Por masivo el entierro, se esperaba un efecto multiplicador para el triunfo del Partido Ortodoxo en las elecciones de 1952. Sin embargo, flotaba la duda de la real motivación y eficacia del acto; agregando algunos que Chibás cayó en la trampa que le tendió el mismo ministro de hacerle llegar unas pruebas falsas, sobre su supuesta corrupción. Chibás quedó puesto en evidencia, algo que no podía soportar su egocéntrica personalidad.  Se recuerda que era su segundo o tercer intento de suicidio. La figura de Chibás, ha dado lugar a interpretaciones un tanto amañadas de parte y parte; para la oposición era un hombre de derecha, poco afecto con Castro; y para el régimen, una figura respetable. No podía esperarse otra cosa, con personalidad tan poliforme.

Chibás fue, según sus detractores, un hombre impulsivo, atormentado, complejo en apariencia, tal vez más depresivo, esquizofrénico y hasta histérico. En todo caso, casi todos lo han percibido como impulsivo y desequilibrado. ¿Qué pasó entonces con Chibás? Pues sencillamente que el método del arma de fuego esta vez le resultó eficaz, mas no por efecto querido sino por error en el cálculo. En efecto, una personalidad tan narcisista como la de Chibás no podía ver cómo su autoestima se le venía al suelo por la humillación y burla a que lo tenía sometido el pueblo o, mejor dicho, Sánchez y sus seguidores por el estruendoso fracaso de no poder presentar las pruebas y por haber caído inocentemente en la celada de su enemigo Sánchez.

No es difícil imaginar que Chibás vivió en el interregno entre el anuncio de la presentación de las pruebas y la decisión de dispararse momentos de gran irritabilidad, impulsividad, psicosis, alucinaciones, delirium tremens y obsesiones. De una personalidad “procesiva” como la de Chibás se podía esperar actos impulsivos subsiguientes a esa tremenda disputa con sus contradictores. En todo caso lo que sí es fácil de prever es que una personalidad tan narcisista no podía sufrir la pérdida de prestigio entre sus seguidores y el pueblo de la Cuba de los años gloriosos de la radio y las radionovelas, esas que llegaron con tanto éxito a América Latina, siendo difícil de olvidar “El derecho de nacer” con el drama de Albertico Limonta. En consecuencia, Chibás tenía interés en llamar la atención, una de sus especialidades, para tratar de paliar una situación intolerable, “sacrificarse”, darse una aureola mítica de superhombre y tratar de recuperar la faz o, de vengarse de sus detractores. (José Manuel Presol ¿De verdad se suicidó Chibás? Somos +. Agosto 16 de 2016- Dimas Castellano. Chibás: de la corrupción política a la corrupción generalizada. DDC, La Habana, 16 de agosto de 2016).

Si los “suicidios” de Chibás admiten ir entre comillas dadas las dudas que siempre trajeron en su sinceridad, no ocurrió lo mismo con el suicidio mucho más creíble y seguramente más noble, el de Supervielle. Cabe destacar que, mientras el del alcalde de La Habana fue preciso y efectivo en cuanto al método y parte del cuerpo escogidos, el de Chibás ha sido objeto de cuestionamientos y burlas. Algo va del sentido del honor de Supervielle, al ánimo aparentemente tremendista y vindicativo de Chibás. Suicidio – fuga, adicionado con suicidio – venganza.

El suicidio de Carlos Prío Socarrás (1903-1977) Fue elegido presidente de Cuba con grandes mayorías, del 1de junio de 1948 a 10 de marzo de 1952, sucediendo a Ramón Grau San Martín y más tarde depuesto por Fulgencio Batista mediante golpe de Estado efectuado el 10 de marzo de 1952, tres meses antes de que se convocaran nuevas elecciones. Abogado de profesión. Su gobierno estuvo marcado por un aumento de la corrupción y de la violencia política entre facciones. Antes había sido Primer ministro entre octubre y mayo de 1947. Miembro fundador en 1934 del Partido Revolucionario Cubano-PRC Auténtico, declarado proscrito.

Fue líder estudiantil en las grandes luchas estudiantiles de los años de 1920 y luego durante la revolución de 1930, llegando a ser dirigente del Directorio Estudiantil Universitario (DEU), organización que ejerció una fuerte crítica y oposición directa contra el régimen dictatorial del presidente de CubaGerardo Machado, que duró de 1925 hasta 1931. La actividad estudiantil rebelde le valió dos años de cárcel. En 1933 cayó este dictatorial régimen mediante golpe de Estado. En 1939 regresó a la isla y fue elegido senador, cargo al que volvió en 1944. La década de 1940 le fue prolífica en altos cargos. De 1945 a 1946 fue designado Primer Ministro, y en 1946 Ministro de Trabajo. Por fin en 1948 fue elegido presidente de la República, dirigiendo su gobierno hacia una reforma agraria, restablecer el orden social, combatir la corrupción política y económica, la violencia recurrente, el comercio exterior y el fortalecimiento de la democracia continental. Siempre mantuvo fuertes lazos políticos con diferentes gobiernos de Estados Unidos, especialmente con Harry Truman. Con Cyrus Vance mantuvo controversia al pedirle no dulcificar las medidas económicas contra el régimen de izquierda (Museo de la disidencia. Carlos Prío Socarrás, 21 de noviembre de 2016).

Luego del golpe de Estado que le propinara Batista debió salir en exilio hacia Estados Unidos con su familia. Se le endilga no haber defendido su gobierno ante el golpe militar. Al triunfo de la revolución castrista del 1º de enero de 1959, regresó a La Habana. Ante el curso que esta tomara hacia el marxismo-leninismo, rompió con los hermanos Castro Ruz y el Ché Guevara a solo dos años de haberles ofrecido apoyo, partiendo nuevamente en exilio en 1961 por segunda vez. Desde Miami participó en actividades para intentar derrocar a los Castro, siendo el jefe político del exilio cubano. Nunca más volvió a Cuba (Biografías y vidas 2004-2019. La enciclopedia biográfica en línea. Prío).

Para los defensores de la revolución castrista, Prío fue un gobernante antipopular y corrupto por el robo continuo del presupuesto público y muchos escándalos de peculados. Su hermano Antonio Prío Socarrás fue acusado de  haber hecho una falsa incineración de casi 40 millones de pesos que debían ser retirados de circulación por el Ministerio de Hacienda regentado por él. Acusan a su gobierno de haber sido una cleptocracia al servicio de la burguesía industrial azucarera pronorteamericana y anticomunista; prueba de esta posición fue haber aupado la quema del periódico marxista “Hoy”. Además, con la expedición del decreto “Mordaza” trató de silenciar la oposición hablada y escrita. Se le acusa de haber asesinado a varios líderes obreros (Aracelio Iglesia, Amancio Rodríguez y Fernández Roig) por medio del Grupo Represivo de Actividades Subversiva (GRAS) con el pretexto de luchar contra el gansterismo político, pero usado en realidad para reprimir a los movimientos de izquierda y de los trabajadores.

En 1950 destituyó a todo el gabinete para tratar de colmatar la alta corrupción gubernamental e intervino la Banca. Creó el Banco Nacional de Cuba, el Banco de Fomento Industrial de Cuba (BANFAIC), el tribunal de Cuentas y el de garantías Constitucionales y Sociales y aprobó la Ley orgánica del presupuesto y la ley general de contabilidad, pretendiendo con estas medidas mayor control del presupuesto estatal, al cual estaban adjuntos como “botelleros”cientos de pistoleros a sueldo de la nómina oficial, que hacían pactos de paz con el gobierno a cambio de estas prebendas.

Los cambios promovidos por los “Nuevos Rumbos” fueron casi nulos, por lo que continuaron las protestas populares y las campañas radiales de Eduardo Chibás (1905-1951), denunciando la verdadera situación de latrocinio dentro del gobierno de Prío. El Partido Revolucionario Cubano-Ortodoxo de Chibás era casi seguro ganador de las elecciones de 1952, por la popularidad de su líder y el descredito del gobierno de Carlos Prío Socarrás. Políticamente presionado y en medio de su campaña de denuncias contra el robo de los ministros, no pudo obtener las pruebas de ello y se suicida delante de los micrófonos de la CMQ como ya se vio.

En medio de este convulso panorama regresa a Cuba Fulgencio Batista, tras las garantías que le ofreció el gobierno. Sus aspiraciones política eran volver a la presidencia de Cuba, pero su partido no estaba entre los favoritos para ganar las elecciones, aunque él sí seguía siendo el “hombre” de las fuerzas más reaccionarias del país y contaba con el apoyo de las fuerzas armadas, bases que lo llevaron a sacar a Carlos Prío Socarrás de la presidencia con un golpe de estado, el 10 de marzo de 1952, pocos día antes de las elecciones que daban como posibles ganadores al Partido ortodoxo y las fuerzas progresistas aglutinadas a su alrededor (El continuismo de Carlos Prío Socarrás.Blog, Publicado el 21 de Julio de 2017 por Ramón Guerra Díaz).

Carlos Prío Socarrás, último presidente constitucional de Cuba, se suicidó en Miami Beach el 5 de abril de 1977, a los 73 años, de dos disparos de revolver calibre 38 y cañón corto al tórax, al lado de la piscina de su lujosa mansión. Los cubanos anticastristas exiliados en Miami atribuyeron su muerte a un atentado, versión que fue desmentida por la policía. Prío Socarrás fue encontrado aún con vida en el garaje de su casa —otra versión dice que al lado de la piscina— y dijo antes de morir que no se culpara a nadie del disparo, que se lo había hecho él mismo. Era llamado “el presidente cordial”.

Era tanto el sentido del humor de Prío que muchas personas no aceptaban la tesis del suicidio. Los que sí la admitían lo achacaban al profundo disgusto que le ocasionaron los cambios en la política del presidente Jimmy Carter hacia Cuba, supuestamente muy favorables al castrismo. Su hija Mariam expresó que esto lo tenía “muy frustrado y desilusionado”, siendo él un sentimental y muy jovial. El médico de cabecera descartó cualquier enfermedad incurable. Tenía 74 años y según sus próximos no tenía problemas familiares, pero lo cierto era que estaba arruinado por malas artes de algunos socios. En realidad, no quiso darle sus motivos al médico que lo atendió in situ, pero sí fue claro en decir que su intención fue la de suicidarse. Trataron de salvarle la vida en el hospital durante tres horas.

Una dama exquisita soltó el comentario que tal vez había sido un accidente porque “un presidente no se suicida en pijama y en chancletas”. Esto en razón a que era un hombre bastante bien parecido y se hizo los disparos en el tórax a fin de no desfigurar su rostro. Escogió el mismo sitio del cuerpo que otro vanidoso, Eduardo Chibás, su enemigo encarnizado. El suicidio entre hombres del poder o con poder, suele ser desenlace de posiciones y vanidades narcisistas.

Había tenido dos hijos extramatrimoniales, a quienes reconoció. Por este hecho algunos creen ver que su esposa nunca le perdonó. Había tomado un seguro de vida a favor de estos dos hijos y al parecer ya no tenía cómo seguir pagando la póliza y su esposa, de apellido Tarrero, que tenía dinero propio, le negó un préstamo para este efecto, negativa que lo deprimió. Se comentaba entre los amigos, que los Prío y los Tarrero eran familias poco avenidas (Ciro Bianchi Ross. Cómo murió Carlos Prío Socarrás. Juventud rebelde, 22 de abril de 2012).

La pregunta sobre cómo puede un ser humano llegar a suprimirse, es de siempre y de todas las culturas. Es una interrogación que jamás dejará a nadie indiferente, llaman especialmente la atención del gran público los suicidios de hombres del o con poder. En la tarea de crear tipologías de suicidios se destaca el esfuerzo del profesor francés Jean Baechler, trasladable al suicidio de poderosos. En esta entrega hemos vistos los primeros casos de suicidio de hombres cubanos del poder. De la bella isla dicen los salidos en exilio, que es muy “suicidógena” por razones atinentes al autoritarismo del régimen. Este se defiende diciendo que las cifras están dentro de los rangos “normales” en comparación con otros países. La controversia es bastante ideológica, lo que dificulta el análisis en plena objetividad.

El asunto se asevera de mayor dificultad cuando el investigador se adentra en los diferentes periodos transcurridos desde 1959. En efecto, las tasas de suicidio de hombres del o con poder aumentan, como lo veremos en la próxima Nota. Unas veces yendo en la línea de la oposición y en otras en la dirección señalada por el régimen. En todo caso, también aumenta el interés por tema tan doloroso y tan apasionante.

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